Fawne Avery

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Fawne Avery

Mensaje  Fawne el Mar Dic 13, 2011 7:58 am

Las lágrimas empañaban su jovial rostro mientras corría. Había acudido a Alderaan junto a su Maestro, pues había sido enviado como emisario para tratar temas políticos con la Casa Organa. Fawne, una joven de dieciseis años, era nada más que una padawan cansada de acompañar a su Maestro de aquí para allá. El Consejo Jedi había decidido que la joven acudiera para así aprender a tratar temas políticos con altos cargos.

Aquella mañana llegó tarde al encuentro de su Maestro. Tras salir de la cama y vestirse, corrió por los pasillos de grisácea piedra marmórea como si le fuera la vida en ello. Al girar por una esquina, le pareció escuchar el característico sonido de un sable láser y frenó el paso. Caminando lenta pero decididamente, se asomó por una segunda esquina. Su Maestro se hallaba en el suelo y una capa oscura se alejaba del lugar. Cuando hubo desaparecido de la vista, corrió hacia su mentor y se arrodilló junto a él. La vida se había esfumado de su cuerpo. La herida mortal había sido provocada por un sable láser, de modo que no había duda para Fawne de que había sido un Sith el asesino de su Maestro. Había sido como un padre para ella y ahora había desaparecido.
Escuchó pasos acercándose y no dudó en ponerse en pie y huir. Sabía que ella no tenía nada que ocultar, pero también sabía que no la creerían. La Casa Thul protegería a sus invitados Sith y la retendrían, no podía permitirlo. Ni siquiera se dirigió hacia el cuarto de invitados que le habían facilitado a recoger lo poco que había llevado consigo, sino que se dirigió hacia el carguero corelliano de su maestro.

Apenas sabía pilotarlo, era una nave demasiado grande y rápida para ella, pero cerró la rampa de acceso y encendió los motores. Contactó con un Maestro Jedi y le explicó lo sucedido, dirigiéndose hacia Dantooine.

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Holodiario de Fawne
No sé... No sé qué es lo que ha sucedido. Tal vez si hubiera llegado a mi hora en vez de quedarme dormida... o tal vez ahora estaría compartiendo su destino. No tengo la más remota idea de qué habrían hecho las autoridades de Alderaan de haberme encontrado junto a su cadáver, pero tampoco deseo averiguarlo. Soy consciente de que mi huida, por llamarlo de alguna manera, no solo levantará sospechas, si no que me hará responsable de su muerte a ojos de la gran mayoría. Sin embargo, confío en que el Consejo Jedi pueda facilitarme la ayuda que necesito.
¿Qué será de mí ahora?

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Re: Fawne Avery

Mensaje  Fawne el Vie Dic 23, 2011 5:16 am

Dos años más tarde, tras el suceso ocurrido en Alderaan, Fawne se encontraba aterrizando en Tython. Había sido enviada para encontrar a un joven Jedi llamado Dalon y le habían mostrado anteriormente una imagen de él para que pudiera hallarle con facilidad. Se trataba de un hombre joven, físicamente atractivo a ojos de la padawan, ojos marrones y pelo castaño oscuro. Al llegar a su cámara dentro del Templo Jedi, se dejó caer en la cama. Los vuelos la ponían enferma y de los nervios, aparte de vaciarle el estómago. Tras unos minutos, se puso ropa más cómoda para el cálido clima de Tython y se dispuso a grabar en su holodiario.
He llegado hace nada a Tython con la misión de encontrarme con un tal Dalon. Debe reunirse con el Consejo y allí le darán nuestras próximas órdenes. No entiendo el por qué no hago esto con mi Maestra en vez de con un Jedi cualquiera, aunque tal vez pueda aprender algo de él.
En fin... Ya casi es la hora. Seguiré grabando más tarde si puedo.
En cuanto descendió por la marmólea rampa, le pareció ver a un joven frente a la estatua central de la sala, meditando con una unidad T7 a su lado. Se acercó y preguntó tímidamente si era él, presentándose cuando se cercioró de que así era.
- ¿Asi que tú eres la padawan?
Odiaba que le recordaran a través de esas situaciones que todavía no era más que una padawan. Llevaba el pelo recogido cómodamente en una coleta alta, de modo que su trenza de aprendiz era perfectamente visible. ¿No podía hacerlo más evidente?, preguntó para sus adentros. Dalon anunció que el droide les acompañaría en su viaje antes de dirigirse hacia el puerto espacial de Tython. No se esperaba que su estancia en el lugar fuera a ser tan corta, pero no le dio importancia.
- ¿Te han informado de la misión?- preguntó el Jedi.
- No, aunque creí que tendríamos tiempo para ello durante el vuelo.
Caminó tras él, maldiciendo para sus adentros el haberse puesto una camisa de algodón color marrón claro que dejaba al descubierto su cintura. En el planeta hacía una buena temperatura, pero el espacio era gélido.

Subieron a la lanzadera que les llevaría a la Flota de la República, donde Fawne esperaba pasar poco tiempo además de llenarse algo el estómago. Allí, Dalon le puso al corriente de la situación. La Maestra Kiwiiks había sentido algo oscuro en Tython, sensación que fue en aumento en cuanto llegó a la capital de la República, Coruscant. Ellos, como tantos otros Jedi, habían sido movilizados a la capital para ayudar en cuanto pudieran.

En cuanto llegaron a la Estación Carrick, en la Flota de la República, Fawne dejó que Dalon marcara el paso nuevamente. La estación espacial estaba abarrotada de gente que iba de un sitio a otro, aunque un hombre le llamó la atención. Estaba de pie, apoyado contra una pared y mirándola. Le miró durante unos instantes hasta que le perdió de vista entre el gentío, de modo que no le dio importancia.
- Dime que tardaremos en coger otro vuelo- suplicó mientras caminaba junto a T7.
- Pues el vuelo hacia Coruscant no sale hasta dentro de unas horas- anunció el joven-, así que sí, tenemos cierto tiempo.
Unas horas no es lo que Fawne quería oir, pero al menos no era el poco tiempo que había pasado en Tython. Hablaron con un Maestro Jedi que les aconsejó hablar con una persona que les ayudaría con sus habilidades y, tras descargar los mapas de la estación en el datapad, se dirigieron a él. Dentro de la sección de combate de la Estación, hablaron con la persona que el anterior Maestro les había indicado. Se trataba de un twi'lek de piel rojiza y largos lekku, de quien Fawne obtuvo un nuevo sable láser.
- Tu Maestro me dijo que te iría muy bien. ¿Sabrás llevar los dos?
La padawan asintió, colgándose del cinturón su recién adquirido arma. Tras despedirse del twi'lek, Fawne y Dalon se separaron para hacerse con recursos que les pudieran ser útiles en su viaje a Coruscant. La joven aprovechó para ponerle al corriente de sus estudios diplomáticos antes de citarse nuevamente en la cantina de la Estación.

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